La cárcel vocacional de El Salvador y Latinoamérica
¿Hacer lo que te gusta o que te guste lo que hacés? ¿Cuántos abogados, administradores de empresas o ingenieros soñaron con serlo cuando tenían cinco años? Estos puntos han llamado mi atención quizás en conversación con la lluvia de estos días y he querido expresar acá lo que pienso al respecto.
Hay libros de liderazgo que dicen que parte de ser feliz viene de hacer que me guste lo que hago, más que tratar de manera inútil de hacer lo que me gusta. Creo que es triste. Mucha gente quizás diría que viene con la madurez el dejar de pensar como Peter Pan en no tener responsabilidades y aprender que la vida no es un cuento de hadas, que hay momentos duros y que se trata de un constante reto por superarse a sí mismo. Es algo que eventualmente pasa en la mayoría de personas, el llegar a pensar de esa forma, pero yo no le llamo madurar, sino resignarse -de manera inconsciente quizás -.
¿Quiénes no lo hacen? Seguro que si empezamos a tratar de pensar en quiénes no se resignaron a disfrutar lo que hacían en vez de hacer lo que disfrutaban, nos encontraremos nada menos que con nuestros artistas favoritos o con grandes deportistas que nos inspiran. Me ha llamado muchísimo la atención el siguiente video al respecto:
Con esto de los rock stars y esos artistas, estoy de acuerdo que influye mucho el que hayan estado en países en los que las oportunidades para este tipo de talentos, por un lado, tengan la oportunidad económica de ser más que bien remuneradas y, por otro lado, que culturalmente son más valoradas. Quisiera ver acá cuántos padres de familia preocupados por la crisis dejarían alegremente que sus hijos se dedicaran al arte y no a los negocios - ojo que sí hay casos, pero son las excepciones -.
Yo creo que se está avanzando, pero que en El Salvador y en varios países de Latinoamérica, la juventud crece actualmente en una prisión vocacional, porque no queda más que estudiar lo que demanda el mercado laboral y de hecho es algo que incluso se está volviendo la forma de escoger qué estudiar. Me acuerdo que mis profesores de primaria nos decían que estudiáramos lo que nos gustaba, pero ya los de secundaria y bachillerato hablaban más de "la carrera del futuro" o "lo que pega", invitándonos a escoger la carrera que nos permitiera un mejor futuro profesional y dejando de lado los sueños y vocaciones.
Hay algunos dichosos que tienen la suerte de que les encanta lo que hacen y casualmente resulta ser algo que es lo que el mercado laboral valora. Conozco, por ejemplo, abogados que les encanta hacer escrituras y es algo de lo que todavía medio se puede vivir en El Salvador, pero ¿qué pasa con todos aquellos que tienen su cuarto tapizado de posters de Guns n' Roses, Metallica, etc, y que su sueño sería poder ser profesionales de corazón de la música? ¿o los que no se pierden ninguna exposición de pintura y arte contemporáneo en los museos del país y que a lo mejor quisieran dedicarse a eso? Gracias a Dios que hay varios que sí lo hacen, pero para ellos no es este post, sino mi felicitación. Pienso más en los que tal vez necesitaban un empujón extra o "algo más" para tomar la decisión...
Al final, ¿Cuántos abogados, administradores de empresas o ingenieros soñaron con serlo cuando tenían cinco años? Yo creo que una buena parte quería ser algo más y no pudo porque el país no respeta profesiones que no sean las típicas y porque tampoco las paga: se llama oferta y demanda. Y lástima que se pierdan tantos artistas de corazón en contadores de profesión por no haber oportunidades suficientes acá. Igual, el que lo quiere de verdad, incluso se puede ir a otro lugar donde pueda realizarse, pero no debería ser necesario que lo hiciera.
No existe la madurez, sino la resignación. Como punto intermedio, pudiera aceptar que madurar es resignarse, pero con buena actitud - aunque igual me resulta medio estoico -. Ojalá que las oportunidades que nosotros no alcanzamos a disfrutar ya existan cuando la generación que venga después de quienes ahorita somos universitarios o jóvenes profesionales esté por definir qué hacer con sus vidas al salir del colegio. Ojalá que se empiecen a valorar profesiones nuevas y que cambie el pensamiento empolvado y tercermundista...
