Publicidad:
La Coctelera

Cruzando la Vida

Visión del vivir de la juventud salvadoreña

Categoría: Inicio

3 Agosto 2006

¿Me permite asaltarlo, por favor?

Creo que es común y muy frecuente salir de paseo un día o de noche en San Salvador y en otras partes del país y encontrarse con muchos limosneros. La mayoría de personas les dan lo que pueden cuando así es su voluntad. Sin embargo últimamente se ha puesto muy de moda, quizás más que todo en la capital, el fenómeno que lleva el mismo nombre que este artículo: "¿Me permite asaltarlo, por favor?"

Más o menos en mayo del presente año visité el antro "La Ventana", en su nuevo local de la Escalón. Dado que llegué con mis amigos un poco tarde, había bastante parqueo y pudimos parquearnos justo frente a la mesa donde pensábamos sentarnos, casi frente a la calle y desde donde perfectamente estaríamos como a dos metros del carro y podríamos estar pendientes. Se acerca un tipo con un bate y nos pregunta si queremos que nos cuide el carro. Andábamos cortos de dinero y dado que íbamos a poder estar viendo todo el tiempo el carro, le dimos las gracias y le dijimos que no. Tuvimos la suerte de que no era del todo violento y se limito a insultarnos tanto al entrar como al salir del bar.

Este caso es solo uno de muchísimos que suceden todos los días en San Salvador y en todo el país. Se ha convertido en una manera "educada" de asaltar a las personas. Lo peor que he visto son esos tipos en la Zona Rosa que incluso ponen ladrillos para tapar el parqueo, de forma que para poder alguien parquearse allí, tenga obligadamente que pagarles los ahora $2 que cobran. ¡Por Dios! Hay personas que salen en la noche solo a tomar una cerveza para platicar, sobre todo si andan manejando, no toman. $2 es posiblemente igual o más de lo que cuesta una cerveza nacional en la mayoría de lugares donde no hay parqueo. Son $2 que cobran por alquilar un pedazo de tierra que no es de ellos. Está como si yo me pongo con un barril lleno de cemento a cobrar peaje en el Espino. Si yo me rehuso a pagar este tipo de "propina", está bien, estoy renunciando al servicio de "protección" a mi vehículo, pero no tiene nadie que venir y rayarlo ni yo tendría por qué temer de una agresión de este tipo. Hace un mes pagué $1 afuera de una funeraria en la Rousevelt y cuando llegué a mi casa vi que el carro tenía un rayón en todo el bahúl.

Es difícil con la situación de delincuencia que se vive en el país enfrentarse a este tipo de gente. No se puede decir que carece de razón aquel que algo enojado acepta pagar por temor a que le pase algo a él o a su carro. Sucede también - porque no hay que negarlo - que tenemos que dejar el carro en un lugar solitario y no nos importaría pagarle a alguien para que nos cuide el automóvil. El punto aquí es no coartar la voluntad de nadie. Si yo quiero un servicio, pues lo pago, pero que no me obliguen a hacerlo ni que me amenacen con consecuencias en caso de no pagarlo.

Seguramente estará quien piense que es preferible que estas personas se dediquen a esto y no a asaltar a punta de pistola y violar gente, total es el gobierno el culpable de todos los males de la sociedad, el que no provee de empleos suficientes. Este último punto no lo voy a discutir. Obviamente es mejor que haya gente que "asalte con permiso" a que hayan más homicidas, pero me parece que no debe permitirse que esto siga sucediendo.

¿Y entonces qué? Pienso que los dueños de este tipo de establecimientos deberían preocuparse por la seguridad del parqueo. Muchos lugares no cuentan con un espacio suficiente para los vehículos de sus clientes, pero podrían contratar seguridad para que cuiden los carros en la calle. No sería la primera vez que alguien lo hace y creo que así debería de ser. Muchas personas quizás se aburren de ir a los antros de Multiplaza y La Gran Vía, pero siguen yendo por el parqueo y la seguridad que ofrecen. Sin duda el centro comercial cobra una comisión o algún tipo de canon a los dueños de los antros por este tipo de servicio del que disfrutan sus clientes. A lo mejor no sea una solución salomónica, pero sí es justo que los propietarios de estos negocios incurran en estos gastos, para seguridad de las personas y de sus carros; sobre todo con la delincuencia que se ha observado últimamente en estos antros.

No cabe duda de que es un fenómeno en voga el "asalto educado" y creo que a la mayoría que nos toca pagarlo nos molesta el que nos sea impuesto como obligación. Es un mal mucho menor en comparación a ser víctima de agresiones físicas u otras, pero es un mal que debe evitarse. ¿Cómo? Pues con una inversión de parte de los dueños de estos antros en seguridad privada para el beneficio de sus clientes, de forma que a largo plazo les representaría hasta más ganancias.

servido por cruzandolavida 3 comentarios compártelo

13 Julio 2006

Dame un número y te diré cuánto vales

¿Qué tienen en común una reunión de promoción del colegio, un día de pago y una camisa? ¡el valor se refleja en un número!

La frialdad a la que se ve tentado el mundo de los negocios nos lleva muchas veces a buscar valorar a una persona de alguna forma que nos garantice cierto grado de mesurabilidad. En El Salvador, y creo que en quizás la mayoría de sistemas, se nos acostumbra desde niños a exaltar a aquel con las mejores notas; a querer ser el mejor pagado en la vida profesional. Los profesores, expresa o tácitamente, casi siempre asignan un valor a los niños y jóvenes. Este valor se basa en las notas que llevan y en sus éxitos. Años después, cuando ya quizás podamos habernos casado, nos reunimos con nuestros amigos de juventud y de nuevo andamos en búsqueda de números para medir los logros de las personas. Y es que no podemos negar que hay una gama de "ítems" a incorporar en nuestras vidas que son necesarios. Son nuestros logros académicos y laborales, los que como estudiantes y profesionales pueden dar un único valor objetivo a terceros sobre la calidad de persona que somos. ¿En serio?

Pienso que no necesariamente y no en la mayoría de casos. Comprendo que un profesor, por ejemplo, necesite una forma objetiva de medir la calidad de alguien como alumno, pero no como persona. Se piensa que quienes tienen mejores notas son más inteligentes, cuando en verdad rara vez es así. La dedicación y responsabilidad son las que pueden determinar qué tan bien o mal puede alguien salir en sus estudios. Por otro lado, en la vida laboral, se dá que el más exitoso es el que tiene mejor salario. Y aquel que se atreva a decir que hay otra persona que gana menos, pero que es más feliz, es porque trata de justificar su mediocridad. Esto viene a ser como la idea de que solo los feos piensan que la verdadera belleza está en el interior de la persona (claro, como no son bonitos no les queda otra opción más que pensar esto).

Veo a mi alrededor muchas personas frustradas por no alcanzar las notas de los primeros tres del aula. Veo otros que se consideran fracasados porque no ganan lo mismo que sus compañeros de promoción del colegio. Ojo que aquí es fácil caer en la tentación de acomodarse a lo que soy sin buscar superarme. La idea no es ser mediocre. La idea no es que mi recompensa sea igual a la de aquel que ha dado toda su capacidad, mientras yo no he hecho nada. ¡La idea es olvidarse de los demás y superarme día a día! Es triste que haya personas que vean un número y le asigen un valor bajo a una persona. Es peor que estas personas se valoren a sí mismos según los criterios de alguien más que no tiene ni idea de qué pasa en sus vidas. Si todos encontráramos nuestra pasión en esta vida, sin duda lucharíamos por ser mejor que el yo de ayer en esto. Si se respetara y valorara por igual todas las profesiones, habría quizás muchos más músicos que abogados, muchos más actores y escritores que administradores de empresas y contadores.

No sé, a lo mejor y todo esto es pura especulación. Lo cierto es que me entristece ver a mis amigos con una autoestima tan baja que se sienten con menos calidad de persona por no ser los mejores de su clase o por ganar menos que otros. Quizás alguno de ellos es así porque no copia en los exámenes; porque declara a cabalidad sus impuestos; porque su corazón no encontró en las reducidas oportunidades de este país, una verdadera vocación para volcar en ella toda sus capacidades.

Con mis ideas no pretendo justificar los fracasos de nadie. Mi punto es que es patético valorar a los demás o a mí mismo en base a un número. ¡No somos iguales a una camisa! El valor de una persona dista mucho de poder encerrarse en mis notas o mi salario. Sintámonos mal si nos rendimos por conseguir nuestros sueños, si no luchamos por aquello que verdaderamente nos gustaría o si no nos esforzamos por descubrir nuestra razón de ser. Que sea cada uno de nosotros el que se compare consigo mismo y el que valore la superación propia para determinar el valor de sí.

servido por cruzandolavida 5 comentarios compártelo


Sobre mí

¡Hola a todos! Soy un joven universitario de El Salvador que busca el enriquecimiento de ideas por medio de la discusión. En este espacio quiero expresar mis pensamientos sobre las cosas triviales o profundas que se nos presentan a los jóvenes que vamos cruzando la vida. No trato de decir que aquí vengo a postular la verdad absoluta, sino solo puntos de vista tan válidos como el tuyo. ¡Bienvenido! Free Web Counter
Online College Degree

Fotos

cruzandolavida todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Categorías

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera