Llega un momento, creo, en la vida de todos, en que tenemos que tomar las decisiones que van a determinar muchas cuestiones importantes del resto de nuestras vidas. Sobre esto, entre los 20 y 25 años, creo que hay una buena tanda de elecciones: posiblemente la carrera que estudiemos va a definir qué tantas oportunidades tenemos, de qué tipo, adónde, cómo, qué tan difícil será cambiar de orientacion profesional luego, etc. En esa etapa estoy y justamente, en un mal día de trabajo, primero pensé que debía buscar otro que fuera mejor. Luego pensé: no, lo mejor que alguien puede hacer es tener su propio negocio, ya que no hay tanta limitación en los ingresos, soy mi propio jefe y aunque son más riesgos, igual el potencial suele ser mayor. Alguien me dijo entonces: hacé mejor primero tu maestría, acordate que hoy, la licenciatura es como antes el título de bachiller nada más. Lo que cuenta y lo que te va a permitir mejores chances y te va a dar más estatus es una especialización.
¡Perfecto! Digamos que ya sea que me asciendan en el trabajo, me cambie a otro mejor, hago mi maestría y tenga el de mis sueños o me convierta en un exitoso empresario, todo termina en que en este país frondoso en bonanza y oportunidades, yo soy uno más de toooooooooooodos esos que consiguen vivir cómodamente (nótese el sarcasmo). ¿Y luego?
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Riiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiing, riiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiing
Yo: Aló, ¿quién habla?
Otro: Señor Juan Pérez, le llamo para decirle que lo tenemos vigilado, usted sale todos los días al gimnasio a las 5 de la mañana, regresa a las 7. A esa hora, su esposa ya ha ido a dejar a sus hijos al colegio "X", del cual salen a las 12:20 pm. Si no quiere que nada le pase a su familia ni a usted, me va a tener que dar $XXX,XXX.XX
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Sí, lastimosamente esa es la realidad y si alguien me pregunta si lo que quiero hacer es huir de ella en vez de quedarme tratando de ser un héroe que logre cambiarla: ¡no me interesa ninguna medalla ni estatua conmemorando mi muerte de martir! Admirables pueden ser todos esos personajes que en vez de huir o bajar la cabeza ante una realidad tan descpecionante como la salvadoreña, se levantaron y lucharon hasta lograr un cambio, pero cada persona tiene derecho a ser lo que quiere ser y no nacen héroes todos los días y menos el día en que yo nací.
Así que este día de la independencia, no quise reflexionar sobre si somos independientes realmente o no (y empezar a hablar trilladamente de lo "invadida" que está nuestra cultura por la gringa, etc.), porque no me importa si somos o no realmente independientes. Lo siento, pero lo que me importa es poder vivir en un lugar donde se respete el uno al otro y quien nace pobre pueda (Y QUIERA) superarse sin delinquir y no hallarse víctima de la delincuencia o los resentimientos sociales por lograr prosperidad. Ese lugar definitivamente no es acá. A El Salvador lo doy como caso perdido, sabiendo que no soy el único que piensa así, y sin el más mínimo interés en cambiarlo, mejor me voy a un lugar que ya sea un poco más civilizado... ¿Dónde? No sé, no hay lugares perfectos, pero mejores que acá: ¡muchos!
Tema aparte: ¡Que viva la Selecta!
